En una conversación de medianoche, Yosmy argumentó que la piel está conformada por pequeñas boquitas: mini tús. Recalcó que bajo esa hipótesis, debiésemos ser más cuidadosos con lo que aplicamos en la piel: cremas, perfumes, desodorante. En ese entonces aplicabla hidrocortizona en mi cara a diario, y buscábamos un tratamiento menos agresivo para la alergia. El hecho de haber adoptado nuevos hábitos en la comida, me hizo entender el alcance de la alimentación. Ampliar el espectro de una nueva percepción.
Cerca de las dos de la madrugada ya conversábamos sobre el pH. El agua y la sangre humana tienden a tener un valor neutro (7), otro ejemplo del balance natural. Recordé que en la destilería se utilizaba soda caústica (14) para neutralizar los condensadores, cuyos tubos habían sido enjuagados con ácido cítrico (3). Uno picaba más que el otro, lo que se requería del mismo cuidado en su manejo y uso de EPP. Más adelante hice una analogía con otros balances que existen en la ciencia, como por ejemplo: polo positivo y negativo en la electricidad y el magnetismo. Me parece súper interesante como de manera orgánica se balancean las ecuaciones, nuestras dualidades y emociones.
La constante lucha entre la luz y la oscuridad, me hacen dudar entre lo bueno y lo malo; si es que algo así existe. La sombra anuncia existencia de luz, nos indica hacia donde estamos enfocados. La oscuridad es ausencia de luz, como el frío es ausencia de calor. Tanto el frío como la oscuridad carecen de energía, sin embargo la sombra nos permite ver en 3D. Pinta un corazón sin degradar el color, y se verá plain. Levanta la mirada, observa el alrededor y detalla las sombras; ahora imagina la habitación con una iluminación de cinco mil lúmenes, no verás luz jejejejeje. La sombra de mi cuerpo pudiese representar el pasado, pero no se va. Es parte de mi presente, diluyo la batalla entre lo bueno y lo malo. Todo es, reconozco el Ser.
Desconozco la existencia de estudios sobre el efecto de los pensamientos y las emociones en el nivel de pH, cuando ambos forman parte de nuestra alimentación. Las ideas nutren, al igual que lo que sentimos. Construyen o destruyen, alcalinizan o acidifican mi esencia. No es cuestión de tiempo sino de elección, ese acto consciente de usar la palabra: la que leo, escucho, escribo y pronuncio. Cierto es que la frecuencia 432 Hz armoniza mis oidos, la lírica descarga un mensaje. Más del 70% de mi cuerpo contiene agua, la intenciono en cada alimento que ingiero. Si voy a sembrar una semilla, que mi palabra sea alcalina.